Ángela Rodríguez, trasplantada de riñón hace seis años: «Me han devuelto la vida; así de claro»
OURENSE
El próximo 24 de junio se cumplirán seis años desde que Ángela Rodríguez recibió el riñón de un donante. «No sé como explicar todo lo que ha cambiado. Me ha devuelto la vida, la he recuperado, así de claro. Poder ir libremente a cualquier sitio, es vivir. Antes no me apetecía ni salir, porque si no puedes comer casi de nada ni puedes beber un vaso de agua ¿a qué vas a ir a ningún sitio, a pasarlo mal?», relata.
Recuerda que cuando le comunicaron que podían tener un órgano para ella «llevaba tanto tiempo esperando y estaba ya tan convencida de que no me iba a trasplantar nunca que no sentí esa ilusión que pensé que tendría si llegaba el momento. Y, de hecho, recuerdo que cuando marché para Coruña, donde se realizaba el trasplante, dije en casa no lo comentaran, porque si finalmente no era posible no quería que la gente se compadeciera de mí», señala.
Antes de que apareciese ese donante pasó ocho años en diálisis. Primero acudía al hospital, luego aprendió la técnica necesaria para realizarla ella en casa. Fue de las primeras. «De hecho a nosotros no nos lo propusieron los médicos, fuimos una compañera y yo las que les comentamos que se podía hacer en casa. Ahora es fácil, pero entonces fue complicado. Tardé año y medio en que me pusieran la máquina en casa», explica. Ese tiempo de espera por un donante se le hicieron eternos. «Ocho años se dicen rápido pero pasaron muy lentos. No puedes comer muchas cosas, no puedes beber líquidos porque ya ingieres líquido con los alimentos; hasta el pan tiene agua. Paras mí esa sensación permanente de sed fue de lo peor». Ahora, con esta nueva vida, a Ángela le gustaría que «la gente vea en mí y en mucha otra gente, lo que supone donar órganos en lugar de dejar que se pudran en la tierra», dice.