Está claro que la economía parece tener vida propia y no necesita políticos ni políticas. Hay veces que cuanto más descontroladas están las cosas mejor funcionan o cuanto menos intervencionismos de las clases política, mejor. Realmente, tengo la sensación de que situaciones de estrepitoso ridículo internacional, como la que estamos viviendo con la situación actual de desgobierno o gobierno en funciones, es mucho mejor que una situación de mayorías absolutas, control e intervencionismo, tanto venga por la izquierda o por la derecha. Debe servirnos para darnos cuenta de que la economía no son solo datos. Es la vida real y diaria de cientos de personas y, por tanto es, sobre todo, cuestión de sensaciones y de búsqueda de seguridad. Un mensaje positivo de crecimiento hace que empresarios, grandes y pequeños, vean una inercia positiva y decidan apostar por creer y crecer, no es necesario decir que todos preferimos ser felices que vivir deprimidos. La reducción de la tasa de paro y, sobre todo, el incremento del número de afiliaciones, son la más clara indicación de que en algunas ocasiones es necesario que medios de comunicación y partidos políticos estén entretenidos en otros temas, quizás más importantes para ellos, pues son su futuro. Pero los ciudadanos de a pie utilizamos el boca a boca de nuestra realidad diaria y, ciertamente, la realidad parece indicar que estamos animados a salir y gastar, siendo este el mejor indicador de crecimiento. No debemos olvidar que para que exista crecimiento es necesario que exista consumo interior y para poder consumir es imprescindible que nos lo creamos, y que no nos estén bombardeando con un exceso de realidad económica negativa.