Las obras para el paso desde la calle Francisco Llorens se adjudicaron el pasado mes de septiembre
18 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.A punto de cumplirse un año de la inauguración oficial del nuevo edificio judicial, en un acto que el día 23 de febrero había contado con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, los accesos al edificio aún no han alcanzado su estado óptimo. La provisionalidad se mantiene pese al tiempo transcurrido. Algunos avances son visibles, pero de otras necesidades nada se sabe. Entre las iniciativas anunciadas en su día, evaporadas con el paso del tiempo, se cuenta la del aparcamiento subterráneo que se iba a construir en la zona. No hay noticias, pese al más que evidente déficit de plazas para funcionarios y también para usuarios.
Había resaltado el entonces fiscal jefe de Galicia, Carlos Varela, las «boas condicións de accesibilidade» que presentaba el edificio que estaba inaugurando. Sus palabras habían sorprendido. En aquel entorno de optimismo se dedujo que se refería a que los nuevos juzgados están en un punto de fácil localización para quienes entren en la ciudad, especialmente quienes lo hagan desde la A-52 o la N-120. Porque, descontada esa situación efectivamente buena, el perímetro aún no está en tan ideal situación. La urbanización del entorno, un año después del acto inaugural, que se adelantó unos días al traslado efectivo, no es la deseable.
El acceso natural desde el centro, de hecho, es actualmente objeto de unas obras de acondicionamiento que evitarán el paso a través de una zona que estaba en un evidente estado de abandono desde el final de la calle Francisco Llorens hacia Velázquez. Hubo que esperar a primeros de septiembre para que el gobierno local adjudicara las obras con un presupuesto de 180.000 euros. Después del parón navideño, han recuperado ritmo y en pocas semanas podrá abrirse ese camino.
Barro y charcos
Fuera de la fachada principal, si embargo, los avances ya no son tan visibles. La trasera del inmueble, en la misma cara donde se construye el centro de salud de O Couto, permite un acceso cómodo en coche a los muy cotizados garajes del edificio, por donde también entran los furgones policiales con los detenidos, pero poco más. Igualmente, para llegar a la cafetería más próxima, que se puso en marcha coincidiendo con la entrada en servicio del nuevo edificio judicial, se hace necesario transitar por una zona insuficientemente urbanizada, donde el barro y los charcos de agua dibujan un paisaje nada acorde con la modernidad.
Llegar hasta esa cafetería obliga a los usuarios a cubrir un trayecto a pie que exige pasar al lado del teórico local para bodas, una construcción de dudosa eficacia, utilizar unas escaleras y seguir camino hacia el local de hostelería en ese espacio de las traseras de la calle Remedios.