«Tuvimos mucha paciencia, pero por fin tenemos nuestra casa»

Miguel Ascón Belver
miguel ascón OURENSE / LA VOZ

OURENSE

La Xunta entrega 19 viviendas protegidas en el barrio de Covadonga

12 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Isabel Cid y Daniel Valentín, de 51 y 50 años respectivamente, se trasladarán en breve a su nueva casa junto a sus dos hijos. Su historia allí comenzó a escribirse ayer junto a la de otras 18 familias a las que les fueron entregadas las llaves de otros tantos pisos de protección oficial construidos por la Xunta de Galicia en el barrio de Covandonga. Los adjudicatarios de los mismos fueron convocados en la Delegación Territorial del gobierno autonómico para firmar los contratos de alquiler, que oscilan entre los 86,37 y los 124,69 euros al mes y que incluyen garaje y trastero dependiendo de la superficie de los pisos, que tienen de 60,77 a 87,73 metros cuadrados.

«Lo mejor es el precio del alquiler y que sabes que en cinco años no va a subir», explicaba Daniel Valentín después de recoger sus llaves. Él y su mujer pagarán el máximo previsto de las viviendas repartidas ayer, pero también notarán el cambio más que otros puesto que actualmente residen en el centro de Ourense y pagan al mes 345 euros. El cambio al barrio de Covadonga exigirá, admiten, un tiempo de adaptación. Ayer conocieron a sus nuevos vecinos y están contentos. El precio -«y las prestaciones que tiene», apunta Isabel- «compensarán», dice Daniel, la mudanza. Tendrán que acostumbrarse, eso sí, a las dificultades en el transporte diario que supone abandonar el centro por un barrio de la periferia, añade él.

Sea como sea, ayer era un día feliz para la familia porque «por fin» entraron en su nueva casa, a estrenar y con un alquiler accesible durante cinco años. «Tuvimos mucha paciencia», dice Isabel. Ella y su marido siguieron con atención las noticias que informaban de la paralización de las obras de las viviendas de Covadonga pese a no saber si podrían optar a ellas o no. Cuando finalmente fueron seleccionados, la espera se hizo más difícil, pero la entrega de las llaves de ayer cerró esa historia y dio paso a otra, la que vivirán a partir de ahora en su nueva casa.