Mañana

María Cobas Vázquez
María Cobas DESDE MI MONTAÑA

OURENSE

Mañana será otro día del lazo. Mañana toca el color lila para decir que estamos en contra de la violencia de género (o doméstica, o sexual, o machista... porque como hasta el hecho de que un hombre mate a una mujer -o al contrario- se ha convertido en una cuestión política cuyo nombre se cambia según el partido de turno). Mañana habrá convocatorias para mostrar la repulsa contra aquellos que pegan (e incluso asesinan) a sus parejas. Mañana se leerán manifiestos. Mañana todo será un «hay que hacer que esto se acabe». Y todo se acabará, mañana. Sobre todo las buenas intenciones, esas que se ponen sobre el tapete cada 25 de noviembre, o cada vez que una mujer (o un hombre) es enterrada porque quien debería alegrarle la vida, decide quitársela. Mañana empieza y acaba todo. Porque después llegará el fin de semana y en cualquier campo de fútbol es fácil oír cómo se ataca al árbitro soltando todo tipo de barbaridades sobre lo que supuestamente le harían a su novia. Y ya ni qué decir tiene lo que tiene que escuchar el árbitro si es chica. ¡Para pensar que acabamos de salir de las cavernas! Porque pasado mañana, en el supermercado volverás a ver a mujeres que tienen que esperar a que lleguen sus maridos para que paguen la compra. Porque pasado mañana, habrá adolescentes que vean normal (y hasta con gracia) que sus novios de apenas 16 años les controlen el móvil. Porque pasado mañana se mantendrán los clichés machistas que estaban ayer (ayer de hace un siglo) y que siguen evidenciando que mañana solo es un día.