Actores secundarios

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa DE REOJO

OURENSE

Por mucho que lo sepamos no deja de sorprendernos. Cada vez que se pone en marcha la maquinaria electoral -y se activan todos los resortes en los partidos políticos- constatamos que los ciudadanos somos actores secundarios en esta película. Diría, incluso, que meros figurantes. Antes de dar la batalla en las urnas a los políticos y a los aspirantes a serlo les toca hacer la guerra en casa. Esa es la sensación que se tiene desde fuera cuando les toca elaborar las listas. Y así lo confirmó el proceso del PSOE ourensano para elegir a los candidatos al Congreso y al Senado. Casi nadie apela al trabajo, a la experiencia, al talento, a la trayectoria... El debate se centra en ser de estos o de los otros, en conseguir apoyos, en evitar que unos sigan y que otros lleguen. Los méritos son llevarse bien, no llevarse peor, estar congraciados y no caer en desgracia.

No es fácil examinar a diputadores y senadores -dudo de si resulta más complicado ponerles nota cuando están en el gobierno o cuando están en la oposición- pero supondría mostrar cierto respeto a quienes los sientan en los escaños ahorrarse el exhibicionismo partidario y el estriptís de aspiraciones personales.

Seré una descreída -y no faltan motivos para serlo- pero las vocaciones políticas sobre las que se pondrá el foco estos días no parecen siempre inspiradas por el servicio público. Tengo la sensación, fíjense lo que le digo, de que algunos están más pendientes de saber lo mullidos que son los asientos en el Congreso y el Senado.