Ahora que se acaba el ruido electoral y ya solo queda la reflexión, póngase cómodos. Y disfruten. Vayan el domingo al Pazo Paco Paz. Contra todo pronóstico -no vale que los ventajistas digan ahora que ellos ya lo sabían- se ha convertido en un centro de esperanza e ilusión. Los hombres de Gonzalo García de Victoria han obrado el milagro y el pabellón ourensano ha resurgido de sus cenizas como punto de encuentro de miles de ourensanos. En tiempos donde las alegrías no abundan en esta provincia, no está de más que algo se ilumine. No tiene mayor importancia si le gusta o no el baloncesto, ahora lo que está en juego es que Ourense se pueda dar una alegría, aunque sea deportiva. Lástima que la directiva eligiera ese partido y a apenas horas de la jornada de reflexión para llenar de panfletos críticos el Pazo contra la gestión del PSOE. No era el momento. Más allá de que tengan o no razón. Pero, háganme caso, lo que de verdad importa estos días en el Paco Paz es que el COB gane la batalla del Miño al Breogán. Pueden ser cinco duelos y, de momento, hemos golpeado primero. Luego ya volveremos a otras batallas menos edificantes que se libren en el terreno de la política. También habrá tiempo para debatir si el ascenso es una quimera o una posibilidad real. Si tan críticos fuimos cuando el COB se salvaba en los despachos, también lamentaremos si sucede al revés. Desde luego lo que pasa en la cancha es lo importante. Por eso, si el COB gana para mí estos chavales serán de ACB. Y punto.