Vánitas, vanitatis et omnia vánitas

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La penumbra intensifica el poder de las imágenes en cajas de luz de Covadonga Barreiro.
La penumbra intensifica el poder de las imágenes en cajas de luz de Covadonga Barreiro. miguel villar< / span>

Covadonga Barreiro muestra su proyecto «Afterglow» en la sala Alterarte

11 may 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

«Nos duele sostener esa luz tirante y distinta, esa alucinación que impone al espacio el unánime miedo de la sombra». Borges.

En la sala Alterarte y comisionada por Yolanda Herranz, Covadonga Barreiro presenta Afterglow una interesante muestra capaz de recrear a través de su proyecto expositivo atmósfera, construyendo un ambiente reservado en la semioscuridad amarillenta y derrotada del ocaso.

La videocración muestra como cinco velas encendidas con la palabra ocaso se van apagando lentamente dibujando una metáfora existencial de la fugacidad de la vida y su fragilidad y el inexorable paso del tiempo. Imágenes que son ventanas, la parte visible para el voyeur de lo que se intuye como privado. La artista coordina el espacio en el viacrucis procesional que organiza las imágenes en seis grupos que dialogan en sus referencias literarias: la ciudad de Macondo del Márquez de Cien años de Soledad, la Arcadia imaginada, la Barataria del Quijote y Amaurota, centro neurálgico de Utopía de Tomás Moro en una poesía visual que subraya el discurso existencial mediante un silencio solemne y sobrecogedor. El protagonismo de la penumbra intensifica el poder de las imágenes en cajas de luz, refuerza la duplicidad siamesa de Atardecer en Macondo desde el interior de una habitación semioculta en su oscuridad, la luz se filtra por la ventana como un arañazo en el telón de acero intermitente de la persiana. Tendente a la horizontalidad, una de las ventanas parece hacer un guiño desde su ojo plegado. La luz extenuada, viene del exterior como aire de libertad, mientras, el interior en penumbra dialoga con la paradoja de lo conocido, íntimo y privado y el confinamiento doméstico, claustrofóbico, alienante, silenciado y oscuro.

Puesta de sol en Barataria recoge 4 escenas de interior en las que el protagonismo de la luz subraya el discurso en fotografías sobreexpuestas en las que juega conceptualmente con el número de bombillas, tulipas o puntos de luz, encendidas dirigiendo diagonales imaginarias que remiten al esquema piramidal perspectivo renacentista en abstracciones luminosas prismáticas. En Cae la noche sobre Babel Covadonga interviene el foco artificial de la lámpara como objeto performático para incrementar su dimensión conceptual, al sustituir los focos luminosos por velas de cumpleaños, creando una metáfora plástica que enlaza con el pesimismo barroco y conceptista, con el tópico literario clásico ó Memento mori, en revisión del vánitas moderno alusivo a la temporalidad de la vida y la futilidad de lo material, para que una «hybris» (vanidad) desmesurada no nos haga olvidar nuestra naturaleza mortal.

Los cambios de ciclo, estación o aniversario, son momentos en los que el inconsciente, individual o colectivo, asocia a la muerte con sus ritos de tránsito que la artista proyecta de forma multicanal, a través de su montaje expositivo, atendiendo a ese fundido en negro que provoca el ocaso en el paisaje, ese efecto de contraluz tenebrista y claroscuro que experimenta, como en los cuadros de Caravaggio, con la tensión que crea la sombra y la incidencia de la luz sobre los objetos presentados. Con mucho grano por la ausencia de luz, en Oscurece en las ciudades invisibles, el cristal poroso de la memoria distorsiona los momentos recordados en una recontextualización actual de la «Damnatio memoriae» romana, como peor castigo, el silencio, la destrucción del recuerdo de alguien hasta hacerlo desaparecer de la memoria y la historia. La luz se apaga en silencio hasta el fundido en negro?