En Ourense a veces nos ponemos boina. Pero nos la podemos quitar. En Ourense a veces nos ponemos boina pero, ojo, que la usan en muchos otros sitios. No es patrimonio provincial. Llevar boina no significa que seamos unos paletos. Los hay, claro. Con boina y sin ella. Como en el resto del territorio nacional. Pero que seamos de esta provincia no significa que seamos todos unos ignorantes... No es que quiera defender al Partido Popular -ni a ningún otro; no se me ocurriría- pero los argumentos del BNG para explicar su fracaso en las municipales (se puede perder antes de votar) me repatean... Y digo fracaso porque es lo que se vislumbra tras las pataletas nacionalistas, tan empeñados están en echar las culpas a otros.
Si no han podido presentarse en casi el 40 % de los concellos ourensanos a lo mejor deberían entregarse a la autocrítica. Porque señalar el caciquismo -que lo hubo, que lo hay, que me repatea aún más y que hay que desterrar- para sacudirse la culpa es injusto. No para el PP, al que señalan con el dedo, sino para los ourensanos. La sensación que transmite el Bloque, desde la cómoda butaca de Compostela, es que hay ourensanos que son unos caguetas y unos vendidos. Y los hay, por supuesto. Pero no se puede perpetuar un tópico solo para tener una coartada política. Porque así califican a sus oponentes pero también descalifican a la población. Pobretes los paletos de Ourense, que se dejan manipular. Puede haber quien compre y quien se venda. Puede haber quien baje la cabeza ante el caciquismo. Pero también hay quien la levanta. Que cada palo aguante su vela.