Llevan años reclamando al Concello que se instalen bandas elevadas
02 dic 2014 . Actualizado a las 05:25 h.Los vecinos de la carretera de A Granxa llevan años reclamando al Concello de Ourense que tome medidas para que los conductores reduzcan la velocidad cuando circulan por este vial, donde el domingo murió una vecina al ser atropellada. El de anteayer fue el accidente más grave ocurrido durante los últimos años, pero los vecinos aseguran que habitualmente ven siniestros debidos a la circulación en la zona y que algunos conductores se toman esa calle como una carretera de ralis. Una vecina explica que tienen que convivir con el chirrido de frenos de los coches y, cada poco, hay algún impacto, bien sea contra un contenedor, una pared o, en los peores casos, contra peatones. Hace años hubo otro accidente mortal en la misma curva y al menos un par de ellos más recientes también fueron graves, recuerdan.
Según explicó la presidenta de la asociación vecinal O Barrio, Inma Freijeiro, hoy volverán a registrar en el Concello todos los escritos que han presentado en los últimos años solicitando que se instalen bandas elevadas que disuadan a los conductores y les lleven a circular a menor velocidad.
Según explica Freijeiro «hace dos años pusieron una banda arriba y abajo solo una chapa blanca, que hace ruido pero no sirve para nada. Tuvimos que recoger firmas entre los vecinos para que aseguraran que no les importaba el ruido». Otra de las medidas que solicitan es la instalación de un radar. Un vecino, Francisco Iglesias, apunta que las multas acabarían con las velocidades excesivas.
El modo de circular por la carretera de A Granxa causa a los vecinos problemas cotidianos. Para cruzar la calle, aunque hay un paso de peatones antes de la subida en la que se produjo el atropello, Inma Freijeiro dice que no es útil pues los coches no se detienen y «hay miedo a cruzar» por él. La situación empeora los fines de semana y por las noches, según relatan Freijeiro y otro vecino, José Pita, que lleva 40 años en la zona y que mantiene que nadie respeta las normas.
El problema es antiguo. La presidenta vecinal sostiene que los conductores se toman la vía no como si fuera una calle más del casco urbano sino como una carretera. Algunos apuntan que el problema es mayor porque, tras la construcción de la urbanización en Barrocás, hay más tráfico.
Otro problema, según apunta el vecino Ricardo Dasilva, es que los coches aparcados a lo largo de la carretera impiden a los conductores que salen de los garajes tener suficiente visibilidad para acceder a la vía. A través de la plataforma de Internet change.org también se están recogiendo firmas para que se instalen en la zona pasos de peatones elevados.
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