La ciudad vivió un día de rebajas al que se sumaron muchos comercios
29 nov 2014 . Actualizado a las 05:25 h.Las modas americanas siempre acaban implantándose en Europa y con el Black Friday, viernes negro, no podía ser diferente. En los últimos años unas pocas marcas españolas se venían sumando a esta jornada de descuentos agresivos que, en Estados Unidos, marca el comienzo de la campaña de rebajas de Navidad, pero este año han sido pocas las ciudades que se han resistido a hacer uso de un gancho comercial que para casi nadie es ya desconocido.
Y Ourense no ha sido la excepción. Ayer por la mañana decenas de establecimientos comerciales de la capital amanecían con carteles en sus escaparates que anunciaban descuentos del 20 e incluso el 30 %, con el pretexto del Black Friday. «Llevamos abiertos solo unos pocos meses pero hemos querido sumarnos a esta campaña para ver si se animan un poco las ventas de la temporada», explicaba ayer la empleada de una tienda de la calle Santo Domingo, que a lo largo del día vio como se multiplicaban las clientas que entraban a su tienda y aprovechaban para adquirir algún producto a un precio inferior al que costará hoy.
Y es que la proyección mediática que tiene esta jornada ha demostrado tener más poder de atracción sobre la clientela que los descuentos especiales o de mid season (media temporada) que desde hace semanas ofertan muchos comercios, sobre todo del sector textil. Prueba de ello es que ayer las principales calles comerciales de la ciudad de As Burgas tenían mucho más ambiente del habitual y algunos comerciantes constataban estar vendiendo más mercancía en solo unas horas que en varios días anteriores.
«De lo que se trata es de enganchar al público con descuentos agresivos que además se ciñen a un corto espacio de tiempo», aseguraba ayer Luis Rivera, presidente del centro comercial abierto Ourense Centro. Aunque desde la asociación no se realizó un seguimiento conjunto de la jornada, fueron muchas las empresas de la agrupación que, por su cuenta, secundaron la propuesta. «Los comerciantes necesitan tratar de sacar stock porque hasta ahora la campaña de ventas ha ido bastante regular, aunque es verdad que algo sí se han recuperado respecto al año pasado».
Tras el viernes negro, se esperan semanas en los que los comerciantes pongan toda la carne en el asador, muchos adelantando las rebajas, para que la campaña, esta vez sí, les deje beneficios económicos.