Feliciano Trebolle: «Siempre digo que al terminar la carrera no sabía nada de Derecho»

p. seoane OURENSE / LA VOZ

OURENSE

GABRIEL VILLAMIL

El magistrado ourensano inició su carrera profesional con 27 años en Bande

08 oct 2014 . Actualizado a las 07:36 h.

El presidente de la Audiencia de Valladolid, Feliciano Trebolle Fernández (Ourense, 1949), viene a su ciudad natal con frecuencia. Por lo menos cada dos domingos se desplaza para estar con sus padres, que residen en la capital. A las ocho y media de esta tarde, invitado por la Asociación de Propietarios de Fincas Urbanas, pronunciará en el Liceo una conferencia sobre la imagen de la justicia en la sociedad.

-¿Cómo cree que es esa imagen? ¿Se sienten comprendidos?

-Cuando se habla en general de la administración de justicia casi siempre se califica a jueces y magistrados y la administración es bastante más, es como un barco que transita hacia un puerto, en el que vamos jueces y magistrados con médicos forenses, funcionarios, secretarios, fiscales, abogados, procuradores, cuerpos de seguridad... Si todo funciona bien, la administración de justicia funciona. Si alguno de esos colectivos profesionales no va bien, lo notamos todos. Cuando a veces se oye aquello de que ?la justicia es un cachondeo? es que no se entiende bien el funcionamiento de la carrera judicial.

-¿Considera que la agilidad es la eterna preocupación y la asignatura pendiente?

-La mayoría de jueces y magistrados tenemos el ideal de la justicia de calidad y la agilidad. Hoy España está en un lugar puntero a nivel de derecho comparado y europeo. Agilidad y eficacia depende muchas veces de los organismos que nos tienen que dar los medios para que funcione. En España, en el año 2013, entraron en los juzgados nueve millones de asuntos; en Francia, en el mismo período, fueron seis millones. Otro dato: en Estados Unidos, el 30% de los asuntos judiciales se median. ¡Qué envidia me da ver esas cifras! Ojalá fuera igual en España, pero no lo eso.

-¿Por qué es así?

-La crisis económica nos ha desbordado, con un brutal aumento de asuntos. No se puede achacar toda la responsabilidad a jueces y magistrados. Soportamos asuntos de gran dimensión, como los de corrupción, casos complejos con miles y miles de folios. Un juez de una determinada isla, que lleva un procedimiento importante, recibe declaraciones los sábados y los domingos. ¿Cuándo descansa? ¿Cuándo dicta resoluciones? Porque a ese juez le siguen entrando casos.

-¿Tiene la sensación de que hay confianza en la justicia? ¿O percibe desconfianza?

-Creo que está cambiando la percepción, porque la sociedad está observando el trabajo ímprobo que están realizando jueces y magistrados. La sociedad ve que hay asuntos complejos en casi todos los puntos. España ha sufrido una importante crisis económica y de valores. Y eso ha motivado que la corrupción existiera y vaya saliendo a flote. Los ciudadanos ven que los jueces, a pesar de la relevancia social, económica o política, de las personas que son objeto de investigación, sacan las cosas a flote, descubriendo montones de irregularidades. Y eso genera confianza. Sin duda.

-Tuvo su primer destino como juez cuando tenía 27 años. ¿Siente que estaba preparado?

-Recuerdo perfectamente mi primer destino. Fue el juzgado comarcal de Bande y el mismo año pasé a Medina de Rioseco. La oposición de jueces es de las más duras. Siempre digo que cuando terminé la carrera no sabía nada de Derecho. Empecé a saber y a profundizar con las oposiciones. Luego, la escuela judicial me permitió hacer compatible la teoría con la práctica. ¿Conocimientos? Nada que ver. Hoy son muchísimo más profundos.

-Tiene fama de ser buen preparador de opositores. ¿Qué hace falta para hacerlo bien?

-Creo que hace falta psicología, mucha paciencia y mucho de estimular al opositor. Hay jueces en Ourense que se han preparado conmigo. Me gusta decir siempre que para esta actividad tengo concedida la compatibilidad del Consejo General del Poder Judicial y estoy dado de alta fiscal y laboral. Veo delitos fiscales y no puedo condenar a alguien por ello si yo, como autónomo, no estoy dado de alta, o no cotizo, o no hago las declaraciones trimestrales a Hacienda. Tengo que estar inmaculado.

feliciano trebolle fernández presidente de la audiencia provincial de valladolid