Un oasis de solidaridad

Fina Ulloa
fina ulloa OURENSE / LA VOZ

OURENSE

PABLO ARAUJO

Los 19 niños saharauis se despiden el día 4 de las familias ourensanas

28 ago 2013 . Actualizado a las 07:20 h.

El próximo 4 de septiembre finaliza el programa Vacaciones en Paz. Los 19 niños saharauis que han pasado dos meses con familias de la provincia ourensana se despedirán de esos hogares de acogida que les han proporcionado dos meses de alivio frente al calor asfixiante de los 50 grados que soportan en los campos de refugiados de Tinduf, en el árido desierto de la frontera argelina.

Dieciocho familias ourensanas (12 de ellas en la capital), han sido el oasis particular de pequeños como Zuber, Selma, Agaila o Rachiga, de entre 8 y 11 años, que han trabajado mucho durante el curso escolar para ganarse con sus buenas notas el derecho a este descanso estival y que además han tenido la buena suerte de ser seleccionados, ya que la crisis ha recortado las ayudas de los concellos para sufragar el viaje y muchos se han quedado bajo la jaima.

Familias como la de Encarna Villarino, que por primera vez se animó a participar en el programa y que califica la experiencia como extraordinaria. «Es un niño muy cariñoso y el año que viene repetiremos, sin duda», matiza esta madre de dos jóvenes a la que le cuesta afrontar el regreso del pequeño Selma a las condiciones de su vida normal. «Los primeros días se caía de la cama, acostumbrado como estaba a dormir en el suelo, y ahora pensar que tiene que volver allí, en las condiciones en las que viven... se nos hace duro a todos», resume conteniendo la emoción. Mari Carmen Feijoo también es primeriza y coincide en reconocer que se le hace cuesta arriba la separación. Tiene previsto acudir a los campamentos para visitar a la niña con la que ha compartido la vida estos dos meses. «Hace mucho tiempo que quería hacerlo, lo que ocurre es que trabajaba y no podía, pero ahora que me he prejubilado decidí colaborar y ha sido una experiencia increíble; una experiencia así te aporta mucho», afirma.

Más veterana, Rosa Iglesias González ya sabe que «los últimos días siempre se pasan volando». Lleva siete años colaborando con el programa y durante ese tiempo ha acogido a tres niños y sigue manteniendo contacto con ellos.

Luis Novoa es uno de los pioneros, con 11 años en el proyecto de acogida y con un amplio conocimiento de la realidad que viven en el día a día estos pequeños que han nacido y vivido siempre en los campamentos de refugiados y que no conocen otra realidad que la vida en precario. Él ha estado en más de una ocasión en los campamentos y opina que deberían de organizarse viajes para los niños españoles. «Sería bueno que vieran que en el mundo hay otra realidad y lo distinta que es la vida de estos pequeños a la suya», opina. En cuanto al acogimiento vacacional, Luis lo recomienda. «Estos niños son tan cariñosos que te hacen rejuvenecer. Esto es bueno para el cuerpo y para el alma», sentencia.