Es una tradición. Las ferias que coinciden en campaña electoral se llenan de políticos pidiendo el voto. Ayer había decenas de ellos buscando su particular «tallada» electoral entre ración y ración de pulpo. Por ir, fue hasta la ministra de Fomento, Ana Pastor, que visitó Ourense para clausurar una convención de cargos menores de 45 años y aprovechó para conocer la feria ourensana. Había muchos, como el popular Antonio Mouriño, que la visitaban por primera vez. «Isto é unha feiriña», decía ayer el exalcalde de Celanova, que esperaba algo más grande. A la hora de repartir propaganda los mejor equipados eran los socialistas, en todo momento exhibiendo buen rollo tras la crisis que provocó la Pokémon. Iban cargados de bolígrafos y claveles para regalar que les hacían parecer en competencia directa con los vendedores ambulantes habituales en la feria. Miembros de las candidaturas de BNG y AGE completaron el colorido de la cita.
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