La situación de la violencia de género en la provincia de Ourense manifiesta rasgos comunes al resto del Estado español, aunque con aspectos propios de las sociedades en las que el contexto rural es predominante. Esto condiciona de forma significativa elementos fundamentales del problema de la violencia: atribuirle la importancia que posee, tomar decisiones respecto a su tolerancia y generar actitudes educativas encaminadas a modificar patrones culturales que la mantienen en el tiempo. Algo importa cuando nos preocupa y nos ocupa. La violencia de género, pese al número de víctimas anuales que origina, no es de los temas que aparece como prioritario para los ciudadanos españoles en las encuestas del CIS. La toma de decisiones respecto a su tolerancia es aspecto sustantivo. Fundamental, en la persona que es víctima de una situación de este tipo, que debe denunciarla; imprescindible, en los profesionales que la atienden en los primeros momentos, que deben apoyar y tratar de ofrecer alternativas, no emitir juicios de valor o poner dificultades; necesaria, por parte de la familia, que debe apoyarla; solidaria, por las personas de su entorno laboral y social. Las conductas violentas en los jóvenes se mantienen de forma preocupante; ¿es posible cambiar esto? Si tomamos como referencia los modelos que socialmente se potencian, fundamentalmente a través de los medios de comunicación, parece difícil. No obstante la familia y el colegio deben tener como reto educar en actitudes y valores de igualdad y respeto de forma intencional y sistemática porque es lo que garantizará un cambio positivo.