l Dépor se acaba de proclamar campeón de invierno en Segunda División. Ha cerrado la primera vuelta como líder con una victoria de líder. Sin brillantez, jugando mal y con un gol en propia puerta del equipo contrario, demostró que todo es más fácil cuando se ven las cosas desde una posición privilegiada, en este caso, el liderato. Algo similar, salvando las diferencias, le está ocurriendo en Ourense a Manuel Baltar. Desde que protagonizó la polémica del «pisito» -la memoria es débil cuando se trata de recordar deslealtades- el PP ourensano ha perdido peso político a marchas forzadas.
Pero va de líder. A pesar de sus vendettas personales o de ser incapaz de hacer valer su influencia en los nombramientos de los gobiernos populares de la Xunta y el Estado, la marca Baltar sigue ganando elecciones. Y es que, como va de líder, sus rivales se ponen nerviosos y, a veces, hasta se meten goles en propia puerta, como este fin de semana le ocurrió al Villareal B frente al Dépor. Dentro de unos meses, su padre, dicen, le cederá a Baltar júnior el poder en la Diputación de Ourense, pero no tendrá problemas para seguir en el cargo tras el año 2015, cuando pase el examen de las urnas. PSOE y BNG no están en disposición de competir por el liderato porque no son una alternativa sólida. Los conflictos internos que viven últimamente unos y otros dejan claro que no son equipos unidos. ¡Qué fácil se lo pone la oposición en Ourense al delfín de Baltar!