El periódico de hoy produce aun más escalofríos de lo habitual. El Banco de España vaticina una larga recesión, lo que provocará más paro. El FMI dice que vamos a necesitar más dinero para salir del bache. Parece próximo un acuerdo para que los incrementos salariales se queden en torno al 0,5 % anual hasta el 2015 (para quienes vayan a tener aumento y aun tengan salario). Las cuentas públicas se van a ajustar todavía más en Galicia, donde el turismo cayó en picado en el 2011...
Nos esperan tiempos aun más duros de los que ya estamos viviendo. Así que lo mínimo que podemos exigir a quienes nos representan es que se centren en la descomunal tarea que tienen delante y abandonen de una vez discusiones sin recorrido como la de si se sabía o no que el déficit público iba a ser dos puntos mayor del anunciado por el Gobierno anterior. El PP tenía que saberlo si recibe información de las comunidades autónomas que gobierna y el PSOE debería haberlo reconocido y dejar de jugar con medias verdades hasta el último minuto.
Es hora también de que un Gobierno tan sólidamente asentado en votos como el actual dé muestras de esa solidez en sus apariciones públicas. Si hay perspectivas de que la esperada recesión haga inviable cumplir el objetivo de déficit, más valdrá fijarse una cifra al alcance y cumplirla que tratar de mantener cimas inalcanzables. Tanto apretar el cinturón puede, además, acabar provocando asfixia.
Y acaben, por favor, con el desmoralizador espectáculo de las continuas correcciones de la vicepresidenta a los responsables de un área, la económica, teóricamente coordinada por el propio presidente.