A su profesión en Hacienda suma su pasión por el belenismo
03 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Apura un té rojo en el patio del Liceo, mientras fluye una conversación poliédrica que abarca varios ángulos de su personalidad. Con Natalio Blanco Sierra (Ourense, 1953) conversamos sobre cultura (forma parte colectivos como el Arquivo Visual Ourensán o el de Amigos de la Catedral), sobre belenismo (preside la asociación desde hace cinco años) o de algo menos espiritual como tributos u obligaciones impositivas (es Jefe de Gestión de la Agencia Tributaria en Ourense). Lo hacemos en el antiguo Pazo Oca Valladares, el Liceo para entendernos. «Esta es la casa de los que no tienen sede y aquí estamos muy contentos», dice él echando un vistazo a este espacio singular que acusa el paso de los años, sobre todo en sus socios.
«Los chavales hoy tienen otras formas de relacionarse y es raro que formen parte de estas entidades», afirma en un entorno que es uno de sus rincones. Nació cerca de la sede liceísta, en la Plaza de Saco y Arce, y estudió en Maristas para luego irse a las universidades de Santiago y Valencia. En esta última se licenció en Físicas, aunque no llegó a ejercer. En 1982 gana las oposiciones a Hacienda y pasó por las oficinas de O Barco y O Carballiño hasta su puesto actual en la sede provincial de la Agencia Tributaria.
Ofrece el perfil serio propio de un funcionario del ramo, pero ese tópico se desmorona en los primeros minutos de charla, brotando una persona amena y en ningún caso envarada. ¿Por qué tenemos recelo, incluso miedo, a nuestra relación con Hacienda?, se me ocurre preguntar. «Tiene que tener miedo solo quien tiene que tenerlo», responde a la gallega pero con una claridad meridiana. Aclara que, por lo general, «el ourensano es buen pagador, todos sabemos que tenemos que pagar, aunque hay que reconocer que si algunos se pueden escapar, lo hacen». Aprecia Natalio Blanco un cambio de mentalidad a la hora de interiorizar las obligaciones tributarias, más en la línea de la cultura europea, aunque el camino se antoja largo y la pedagogía de la responsabilidad fiscal aún tendrá que impartir muchas lecciones.
Belenismo
Pero, hay más vida detrás de una profesión. Natalio Blanco preside la Asociación de Belenistas de Ourense, que va para 50 años de vida. Apura estos días el montaje del belén en el Liceo, una ceremonia que tiene su enjundia y su debate entre los participantes. «El belenismo es la esencia de la vida porque representa a una familia y el nacimiento de Cristo», resume.
Y acota un poco más su opinión: «El belén siempre es alegría, celebra que ha nacido un niño». Recuerda que «los belenes también los aman los que no son creyentes» o que, componiendo la estampa, «te sientes padre y niño a la vez». A fin de cuentas, como él asegura, «los belenes incluso los hacemos a una altura en la que los niños puedan ver toda la representación». En este caso Natalio, en su madurez, sigue sacando el niño que todos llevamos dentro.
Natalio Blanco Sierra.
Funcionario de Hacienda y presidente de la asociación de belenistas.
El Liceo, espacio cultural que frecuenta y al que considera «la sede de las entidades que no tienen sede».