La pinza hecha el lunes por RUA, PSOE y BNG contra el PP augura lo que pasará durante los próximos cuatro años en el Concello valdeorrés
09 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.No iba a ser un pacto de gobierno. La frase pronunciada por el independiente Vicente Solarat cuando se dio a conocer la decisión del PP de delegar en su número dos, Fernando Rodríguez (y de éste de aceptarla), las competencias de urbanismo; se hizo evidente en el pleno del lunes. El RUA no solo apoyó que la modificación de crédito propuesta por el gobierno de Avelino García Ferradal quedase sobre la mesa, sino que fue quien lo propuso. Y PSOE y BNG no dudaron en sumarse.
De nuevo los populares volvían a ser minoría frente al tripartito, el mismo que gobernó durante las últimas legislaturas, apartando al PP de la alcaldía. Esta vez no será así. O al menos así lo aseguran todos los implicados, incluido el alcalde, que asegura estar convencido de que no le están moviendo la silla. Y parece estar en lo cierto por lo que dicen los otros actores, que, por su parte, niegan movimientos para una moción de censura.
Descartando movimientos
«No cuestionamos la estabilidad del gobierno local», expresaba ayer con contundencia Vicente Solarat, que restaba importancia a lo ocurrido el lunes más allá de que lo considera un ejercicio de responsabilidad. «Simplemente creemos que hay que ser serio y que, de aprobar esta modificación, tendríamos que hacer otra antes de final de año», razonaba ayer. Confesaba como propio el error de no haber avisado al alcalde de su intención, «porque estoy seguro de que hubiese quitado él mismo el punto del orden del día».
Tampoco quiso darle importancia el regidor, aunque confesaba que por la mañana se había reunido con Fernando Rodríguez (que trabaja en el Concello, ya que es el único, junto a García Ferradal que cuenta con dedicación exclusiva) «e está todo solucionado». Decía no haber entendido la posición de los independientes «máis alá de que non analizaron a documentación, porque estaba feita polos técnicos». Señaló el día 23 como la fecha para el pleno extraordinario, al que se llevará un documento similar al propuesto el lunes, solo que incluyendo también otros cambios presupuestarios que pueden surgir como necesarios de aquí a final de año. Precisamente lo que le pedían los demás grupos.
La minoría del gobierno local (con un pacto de mínimos con el RUA) hace que se prevea cuatro años de negociaciones en el salón de plenos. De momento será con el mismo esquema, ya que tanto BNG como PSOE descartaban también que se esté negociando (de nuevo, porque ya se intentó en junio) reeditar el tripartito. «Con nós non hai ningunha conversa», decía el nacionalista Xaquín Pérez. El socialista Luis Fernández Gudiña aseguraba que «únicamente foi un exercicio de responsabilidade, porque teñen o presupuesto case afundido; pero non estamos falando nada máis».