Te pillaron, estimado Rogelio Martínez, delegado de la Xunta en Ourense. Ni instinto paternal, ni obligaciones familiares ni farrapos de gaita. Te pillaron en el iluminado Bernabeu cuando los incendios iluminaban la provincia que está bajo tu responsabilidad burocrática (¡ya sabemos que la real la compartes con otro madridista de pro como José Luis Baltar!). La verdad es que tu viaje no estuvo bien. Podías haberte evitado sonrojos propios y ajenos y no herir susceptibilidades. Pero yo, al contrario del PSOE que te fulmina, te comprendo. Pecaste de pardillo. Bien es cierto que tu presencia en Ourense no evitaría que se quemase ni una hectárea más y bien es cierto que hoy la tecnología permite tomar decisiones a miles de kilómetros sin necesidades presenciales. Pero eso en política poco vale. O vale según quien sea el protagonista. Fíjate en el PSOE. Te va a degüello, y piden tu destitución porque «mentras Ourense sufría incendios o delegado da Xunta estaba no Bernabeu aplaudindo os goles de Benzema». ¿Es verdad, como dicen, que de los 4 goles solo aplaudiste el de Benzema y no los de Khedira, Özil y Ramos? ¡Vayamos a lo serio! ¿Por qué piden tu dimisión por ir al fútbol y no la de Blanco por lo de la gasolinera? ¿Por qué, y creo que con razón, eximen a Blanco porque el tal Dorribo es un delincuente y te crucifican a ti sin decir que eres víctima de los delincuentes que plantan fuego? ¿Por qué no destituyen al subdelegado del Gobierno que no detuvo ni a uno de los incendiarios de estos días? ¿Cuántos credos hay en política? ¿Por qué se ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio? Por cierto, ¿de dónde salió el chivatazo de tu viaje? Visto el furor socialista no me extrañaría que detrás esté la trama de las dietas del diputado de Allariz y de los pactos de A Mezquita. ¿Te acuerdas de aquellos contubernios? Apostaría a que no hay dos sin tres.