eguro que las intenciones eran las mejores y que lo que ocurrió fue producto de la descoordinación. Si no, no se explica que un conselleiro llegue al lugar de un grave accidente aéreo, por segunda vez desde el suceso, para dar cuenta de cómo ocurrió y se despache con un «no nos consta» cuando le preguntan sobre las llamadas que el piloto hizo antes de estrellarse y morir.
Hay dos comunicaciones registradas en la centralita de SOS Galicia que fueron efectuadas por el piloto desde su teléfono móvil. Alertaba de que tenía problemas en los motores y solicitaba auxilio. Minutos después se cortó la comunicación.
Entonces, si a las fuerzas de seguridad les consta que se realizaron esas llamadas y al propio servicio de emergencias también, ¿por qué no le consta al máximo responsable del departamento que dirige la lucha contra los incendios, si se supone que maneja todos los datos que existen sobre lo ocurrido la tarde del domingo en Monterrei? ¿Es que nadie se lo dijo?
Lo correcto y lo esperado es que los políticos den la cara cuando ocurren accidentes como este. Lo contrario no sería justificable. Pero lo que los ciudadanos necesitan, creo yo, no es solo su presencia en la zona cero de un desastre, sino también sus explicaciones sobre cómo y por qué ha ocurrido ese desastre. No vale solo con comparecer, también hay que informar con todo el detalle que sea posible. Y eso va para todos los que pasaron el lunes por Monterrei.