En el 2011 Rosalía de Castro sería la abanderada de la naturaleza gallega, con pequeñas variaciones en uno de sus versos más célebres. Viendo estos días los efectos devastadores del fuego, el abandono de nuestros ríos, el poco cuidado y respeto con el parque de Montealegre, a uno le viene a la mente la celebre pregunta de Mourinho: ¿por qué? Confieso que no tengo la respuesta, pero viendo la jauría humana y sus reacciones en diversos puntos del planeta, las ganas de fastidiar por fastidiar de nuestra especie, aun salimos bien parados. Y después vamos por otros puntos de España y Europa y nos asombra lo bien cuidada que tienen la naturaleza y cómo aprovechan los recursos paisajísticos para atraer turismo de descanso y familias. Recuerdo al ourensano que por salirse del sendero en un paraje suizo y tumbarse en el césped para echar una siestecita le clavaron 100 francos. Si le clavan aquí 100 euros, desde ZP pasando por Rubalcaba a Rajoy, no se libraría nadie de su ira. «¿Yo pago mis impuestos y no puedo sentarme en un césped que es de todos?», bramaría. Y así va España. Pero en tierras helvéticas pagó sin rechistar y aguantó el sermón del guardia forestal suizo, que encima era de origen lucense por vía materna.