No salimos del asombro

Francisca Castro

OURENSE

Los fines de semana, en nuestra ciudad, parecen de pesadilla, pero existen algunas en que aún se pasan más de la rosca. Como ha sido la que se saldó con dos coches quemados y seis dañados en menos de dos horas. Un récord para hacer daño, en una noche de botellón. Menuda diversión que se busca la juventud para esta época de vacas flacas, que sabe Dios si los dueños de los autos quemados aún los deben al banco. ¿Qué piensa esta juventud que es la vida?, ¿o no lo piensa? Serán estos los «indignados» por la democracia. Pues los demás, estamos «indignados» con estas actuaciones fuera de lugar; porque dañan. Y menudo ejemplo de democracia y de coherencia que dan. Lo extraño, es que una fémina, a las 6.10 de la madrugada, esté contemplando las llamas que ella provocó, calcinando el coche por completo, en la plaza de los Ramones, en Ramón Cabanillas, donde está la escultura que realizó mi primo hermano Ramón Conde. Al pedirle la policía una explicación, dijo que el dueño del coche era una mala persona. La detuvieron. Si se quemase todo auto de personas que parecen no ser buenas, habría menos coches rodando. Se dedicaron a quemar o dañar coches en calles céntricas, como en la Concordia menuda «concordia», y otro quemado en Rabo de Galo. También añadieron a esa noche, tan especial, una pelea en la Alameda, de madrugada. Me pregunto, si hoy en día no existe la autoridad paterna, o familiar, pues ven como le llegan a casa bebidos, o que los lleva la autoridad, aunque sea una noche, y no hay prohibiciones, que deben existir, cuando los hijos son unos irresponsables. Educarlos ya desde la cuna, de no hacerlo, sufrirán las consecuencias más adelante ambos.