El gobernador del Banco de España, Miguel Fernández Ordóñez, admitió ayer «discrepancias» con la Autoridad Bancaria Europea (EBA) a la hora de fijar los criterios a aplicar en las pruebas de estrés. Cerró filas con el sistema financiero español, insistiendo reiteradamente en que, si no se hubieran excluido del capital para hacer frente a los test las provisiones genéricas, «todas» las entidades habrían cumplido las exigencias.
Precisamente la inclusión de las genéricas fue el caballo de batalla del Banco de España con la EBA, que no accedió a su inclusión, lo que el gobernador dijo «comprender» aunque no compartir, dado que el organismo debía aplicar criterios «homogéneos» para todos los países.
«Desde el punto de vista de este supervisor lo importante es si hay que aumentar el capital de las entidades, y la respuesta es no», subrayó, para destacar que el Banco de España había primado la importancia de la «transparencia», al incluir a todas las entidades en las pruebas de resistencia, en lugar de las cuatro exigidas por la EBA. «En ese caso todas habrían cumplido con el 5 % de core capital requerido, pero preferimos la transparencia porque los analistas verán enseguida lo que hay debajo, que es que no son necesarios aumentos adicionales de capital en ninguna entidad porque la EBA admite que las genéricas absorben pérdidas. Aunque digan que excluyéndolas hay entidades que suspenden, no nos preocupa porque estas provisiones están ahí», declaró.
El mismo argumento usó la vicepresidenta económica, Elena Salgado, al valorar los resultados, que calificó de «excelentes». «Todos los analistas van a poder contrastarlos con todo detalle, ya que proporcionan una transparencia absoluta de todas las entidades», dijo, para insistir en que no se podía hablar de ningún «suspenso» porque nadie precisaba más capital.