Familia, vestidos de gala, ausencia de los ex y citas con el recuerdo
12 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Si no fuera por la diferencia obvia entre sus fachadas ayer se podrían haber transmutado sin problemas la iglesia de Santo Domingo y el Concello de Ourense: mucho vestido de domingo y mucho sentimiento familiar a flor de piel. En la primera había comuniones y en el segundo se comulgaba con el compromiso de la representación ciudadana. Los neófitos en la representación municipal no paraban de mirar para la tribuna de invitados, copada por familiares vestidos de fiesta y lágrima fácil, y los exconcejales no se dejaron ver por el lugar, con la excepción de Demetrio Espinosa, que presenció buena parte del pleno desde el espacio reservado para los medios de comunicación.
Toda toma de posesión tiene sus momentos para el compromiso y anécdotas para el recuerdo: los nacionalistas se fueron intercambiando un ejemplar del Sempre en Galiza, de Castelao, para formalizar la toma de posesión de su cargo y José Luis Baltar, que presidió la mesa de edad en la constitución de la corporación, no se pudo sustraer al deseo de remexer las papeletas de la votación para elegir alcalde antes de hacer el recuento -¿Esperaba que hubiese algún transfuga de última hora o fue un acto reflejo?-. Y como en toda celebración las alegrías dejan paso en ocasiones a ráfagas de tristeza: Marta Arribas no pudo contener las lágrimas, ya fuera del pleno, al recordar a su fallecido padre.