«Trabajar me da la vida»

Fina Ulloa
fina ulloa OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Ocurrió en mayo de 1951. El hijo de una familia humilde con seis hermanos, acababa de cumplir once años y su madre lo acercó hasta el negocio que Ramón Pérez Rumbao tenía en la entonces calle General Franco por si tenían alguna labor que él pudiese desempeñar. Le dijeron que si. Empezó como mozo de los recados, y su crecimiento físico ha ido parejo con la expansión de una empresa, que siente como algo propio. Hoy, 60 años después, sigue en activo y asegura que se irá cuando se lo imponga la salud o la dirección.

-¿Qué recuerdos tiene de aquellos primeros años?

-Muchos. Cobraba cinco pesetas al día. Aquellas 150 pesetas al mes eran un buen arreglo entonces. En el 54 me aseguraron por primera vez y pasé a la sección de recambios cobrando 287 pesetas. Llegué a jefe de esa sección a los 24 años, luego pasé a talleres y de ahí, a ventas de vehículos, donde estuve de responsable casi veinte años. En definitiva, siempre donde me mandaban.

-No se parece mucho a la especialización actual

-Desde luego que no. Antes si hacía falta coger el camión para repartir butano se repartía, si había que levantarse a las cinco de la mañana porque había que ir a algún sitio, nos levantábamos. Éramos todos polivalentes. Eran otros tiempos, las empresas funcionaban de otra manera y eso también tenía cosas buenas.

-¿Cuáles?

-Sobre todo en las relaciones personales. Eran distintas, igual entre compañeros como con los jefes. Yo me crié aquí y para mi don Ramón y su mujer, doña Rosario, fueron como segundos padres y cuando tenía algún problema se lo contaba a ellos. Pero en general todos éramos como una familia y siempre que tuve algún problema mis jefes me lo resolvieron. Tengo que reconocer que tuve la gran suerte de caer en una gran empresa, con compañeros y jefes extraordinarios.

-Cotización le sobra, ¿por qué no se ha jubilado?

-Cuando llegó el momento lo pensé y le dije a mis jefes que yo no sabía qué iba a hacer tanto tiempo en casa. Lo entendieron y me propusieron seguir a media jornada en la venta de ocasión, y aquí estoy, encantado. Estoy motivado, tengo una razón para levantarme por la mañana, y convencido de que hasta estoy mejor de salud y más ágil teniendo una ocupación que si me hubiese jubilado. Esto me da la vida y estoy en mi ambiente, con mi gente y con mis clientes de siempre o con sus hijos que se acuerdan del coche que les vendí a su padre.

-Ahora que hay tanto joven en paro ¿no le remuerde la conciencia estar ocupando un puesto?

-Lo he pensado más de una vez, la verdad. Me pregunto ¿si yo me voy, la empresa cogería en este puesto a otra persona o simplemente lo amortizarán?. Incluso lo tengo comentado con compañeros, les digo que esto va mal y que quizá debería irme, pero siempre me dicen que no. El día que me insinúen la cuestión, me voy al día siguiente.

-¿Cómo ve este movimiento de protesta que está en las plazas y en el que hay muchos jóvenes sin trabajo?

-No me parece mal, porque es verdad que hay muchas cosas que deberían cambiar. Pero también digo que, no todos, pero muchos jóvenes, cuando se les ofrece trabajo su primera pregunta es cuántas horas tiene que estar y cuánto le van a pagar. Tienen una filosofía distinta a la nuestra, que si hacía falta quedarse un sábado te quedabas, y si hacía falta estar hasta las diez de la noche porque había que hacer recuento, también. Y ojo, porque no estoy hablando de explotar, porque ya de aquella época nos pagaban las horas demás a todos. Yo creo que el problema es que la gente se prepara ahora más y no quieren empleos más bajos. Es como cuando fue de la emigración.

-¿Por qué?

-La mayoría era gente de campo que quería buscar un trabajo más cómodo y se marcharon para Alemania y para otros lugares. Otros quedamos aquí luchando para sacar adelante el país. Ellos también lucharon, pero a mi modo de ver, más para ellos mismos que para el país. Ahora lo que buscan es ser funcionarios.

-¿Cómo ve usted ese anhelo?

-Buscan una comodidad, aprobar la oposición y aquí me duermo, cuando si estás en una empresa tienes que intentar siempre superarte. Eso no quiere decir que todos los funcionarios sean unos cómodos. También hay funcionarios que se superan y trabajan todos los días para mejorar.