Parafernalia electoral

OURENSE

enía pensado escribir de cualquier otra cosa menos de política. Pero es imposible. Justo en el momento en que iba a teclear este artículo la voz Agustín Vega, que encabeza la lista de UPyD, ametralla sin piedad mis tímpanos. No sé que diablos dice de «corruptelas» e «inoperancias». Es un guiño, sin duda, a la campaña de toda la vida. Ahora, ya poco queda de eso. Ayer, en la pegada de carteles del parque de San Lázaro la brocha gorda dejó paso, en algunos de los casos, a pegadas multimedias con mucho glamur, pero con escaso encanto. Ahí está, por ejemplo, el despliegue socialista con Pachi Vázquez y Francisco Rodríguez, que se pasaron tres pueblos con una carpa, una pantalla plana de grandes dimensiones y todo tipo de atrezos para dejar claro quien gobierna en la city. Para no mezclarse con sus rivales también optaron, al igual que en otros años, por hacerse a un lado. Ya en el tumulto del parque, el BNG también se pasó a las nuevas tecnologías y tiró de paneles -que mala jugada les pasó este invento de la tecnología en el último mandato-. Solo los Baltar y su candidato Rosendo Fernández tiraron de la vieja tradición, eso sí sin trombón, para arrancar la campaña. En otra dimensión están las pequeñas fuerzas y que despiertan ternura. La queimada de Jácome (Democracia Ourensana) y sus muchachos, la soledad de Remigio González y su sombrero (Terra Galega), o el brindis al sol de Agustín Vega (el culpable de esta columna) en la antigua cárcel.

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