Domingo por la mañana

Antonio Nespereira

OURENSE

a capital presentaba el domingo por la mañana una de esas estampas que revelan el tono de una urbe pujante. La praza Maior reunió a curiosos interesados por las antigüedades de cada primer domingo de mes, la feria gastronómica convocó a decenas de ourensanos que, cuando menos, miraban los productos exhibidos en los mostradores. En la praza Bispo Cesáreo, la mostra de artesanía intentaba hacerse con el interés del público. En el Paseo los maios daban un toque enxebre a la celebración típica y tópica del arranque de la primavera y las coplas desvelaban, una vez más, el ingenio de sus compositores. En los jardines del Padre Feijoo los componentes de la banda de música arrancaban unas notas a sus instrumentos en un concierto aplaudido por los presentes. ¿Oye, perdona, esta ciudad tiene siempre este ambiente?, pregunta una pareja con acento no gallego. Bueno, no siempre, se le aclara. Es que hoy coinciden algunas celebraciones, de ahí que haya tanta gente, le informa un buen hombre que escucha la pregunta. Bueno, y también hay la manifestación del primero de mayo, abunda el mismo interlocutor. Agradecida por las explicaciones, la pareja sigue por el centro de la ciudad y se detiene en las inmediaciones del parque de San Lázaro. Las terrazas, casi llenas. ¡Qué bien se vive aquí, que está todo lleno!, se dicen. Además, no debe haber paro, porque mira que va poca gente en las manifestaciones, dice su compañera. Sin comentarios.

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