Al Ponte Ourense le ha llevado 24 jornadas colocarse como líder en solitario de la División de Honor. Hasta este fin de semana pasado, el Móstoles no había perdido ningún partido y, aunque había cedido dos empates, se beneficiaba de la ventaja adquirida sobre las pontinas al ganarles el enfrentamiento directo de una primera vuelta en la que habían mantenido un intenso duelo por la primera posición.
Después de perder por primera vez, y de forma clara, con el Córdoba, las mostoleñas se ven por detrás de un Ponte que tuvo que trabajar mucho para superar a un Navalcarnero que en la jornada anterior había empatado en la pista del Móstoles. En el partido ante el Atlético de Madrid destacó la gran actuación de la portera Eva, capaz de frustrar las múltiples ocasiones de gol del equipo local. Manuel Castillo, técnico del Ponte, reconoce que la labor de la guardameta fue fundamental en «uno de los partidos más difíciles que nos quedaban porque el Atlético de Madrid estaba en buena forma». A las pontinas les costó superar la presión del Navalcarnero, hasta que cambiaron de táctica y pasaron a defender en un tercio de la cancha para esperar el fallo de las locales. A la contra llegaron los goles pontinos.
El único problema que surgió en el partido fue la expulsión de Sarita. El club espera conocer la sanción para la jugadora andaluza, que al menos se perderá la próxima cita en Os Remedios ante su ex equipo, un Córdoba que ha subido al sexto puesto desde la zona baja. Castillo dice que los seis partidos que quedan son seis finales. Pero ahora es el Móstoles el que debe esperar el fallo de las ourensanas.