Hace muchos años en un partido de fútbol, un jugador chutó desviado a la portería del Real Madrid, y aunque el balón se iba fuera, el portero salió a pararla y de rebote acabó metiendo gol en propia meta. Di Stefano le gritó: «¡Che, con las pelotas que vayan a portería haz lo que quieras, pero las que vayan fuera no las metas dentro!». Algo similar puede decírsele a los políticos sobre el comercio local: «No ayudéis al pequeño comercio, simplemente no lo machaquéis, ni ayudéis tanto a las grandes áreas». Cuando alguien precisa pintar un local, le piden mil papeles, y si no, lo precintan; a los comercios, el Concello les cobra sus buenos impuestos, y si no, embargo inmediato. Mientras, las grandes áreas comerciales tienen bula. Carrefour tardó mil años en construir los viales. Para hacer el centro comercial PonteVella se expolió o camiño do Vao y una parte del Parque Miño. El Corte Inglés irá en una finca que se suponía zona verde para uso y disfrute de los ourensanos, y el Concello, apuró su licencia antes de que el Tribunal Supremo anulará el plan de Urbanismo. Eroski se instalará también en suelo recalificable, y si no tenían agua en la zona, el Concello se la consiguió. Todos, PP, PSOE y BNG, disimulan después con subvenciones trileras, o campañas hipócritas y surrealistas, tal que «Merca no comercio local». Me recuerda a la campaña que había hecho la FIFA desplegando pancartas de Fair Play en los estadios. Por supuesto no sirvió de nada hasta que endurecieron las reglas.