Una misión que vale un Potosí

Un profesor de la Universidad de Vigo formará parte de la comisión que buscará soluciones al hundimiento del cerro de la mina boliviana


vigo / la voz

«Como un queso gruyer». Con este sencillo símil explica Enrique Orche el estado actual del cerro de Potosí. Más de cuatro siglos de explotación minera han dañado la estructura de la montaña boliviana, de la que se han extraído planta, zinc, plomo y estaño. Que la cantidad de perforaciones era un problema ya se sabía pero la situación se ha empeorado al detectarse hundimientos en la cima. Ahora el pico de la montaña se parece más al de un volcán, con un cráter de 30 metros de diámetro. Ese enorme agujero que ha crecido con las últimas lluvias y el riesgo de derrumbe es cada vez más probable.

¿Por qué no se ha actuado hasta ahora? Esta zona de Bolivia vive de la minería desde al menos 1575. La gran cantidad de plata que se extrajo durante la colonización y que se importó a toda Europa hicieron que potosí se haya convertido en una palabra de nuestro vocabulario para indicar algo de mucho valor. Hoy en día, muchos recursos ya se han agotado pero de los yacimientos de Cerro Rico dependen unas 15.000 familias, que probablemente no tengan muchas otras posibilidades de ganarse la vida. Por eso, la solución a esta situación es tan compleja.

«No entiendes realmente

algo a menos que seas

capaz de explicárselo a tu

abuela», Albert Einstein

«Cuando eres joven te interesa la técnica pero llegada una edad te gusta involucrarte en proyectos de contenido social». Lo dice Enrique Orche García, ingeniero de Minas y catedrático de la Universidad de Vigo. Él es uno de los elegidos para buscar soluciones al hundimiento del cerro de Potosí. El que ha sido desde los tiempos de la colonización unos de los yacimientos mineros más importantes de Bolivia está en riesgo y la Unesco ha contactado con un grupo de expertos para que aporten sus ideas.

La situación de la cima de Potosí se ha agravado en los últimos meses. En sus 4.000 metros de altura cuenta con más de quinientos socavones, muchos de ellos abandonados, una vez agotados los recursos mineros. El propio gobierno boliviano reconocía a finales del mes de enero que las fuertes lluvias habían elevado las posibilidades de derrumbe del Cerro Rico, en cuya cima hay un cráter de unos 30 metros de diámetro y 40 de profundidad. Una situación que no impide que a diario miles de mineros continúen trabajando en Potosí.

La zona fue declarada en 1987 por la Unesco Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad y la entidad promueve una misión para estabilizar el cerro. Ya han contactado con varios expertos internacionales para estudiar a fondo la situación de la zona y aportar ideas. Enrique Orche ha sido uno de los que ya ha confirmado su participación, de forma totalmente voluntaria. Aunque ya ha ejercido como evaluador internacional, el profesor vigués reconoce que va a ser un proyecto difícil tanto desde el aspecto técnico como desde el humano. Es consciente de que el encargo es una patata caliente y lo asume como un reto. «Me gustan este tipo de desafíos», dice aunque recuerda que de la mina boliviana dependen actualmente unas 15.000 familias. «El problema no solo son los puestos de trabajo sino que muchas de esas familias no tienen nada para comer», añade el profesor.

Lo más difícil del dictamen que deberá hacer este grupo de expertos, en el que también figura un profesor catalán, será encontrar una solución que sea viable «teniendo en cuenta los momentos que vivimos». ­­­­Aunque la primera visita a Potosí está prevista para finales de mayo, el catedrático de la Escuela Técnica de Ingenieros de Minas de Vigo ya tiene alguna idea clara. Conoce la zona porque ha participado en otros proyectos de cooperación en Sudamérica a través del Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CYTED).

Ecuador

Bolivia no será el único destino sudamericano que visitará el equipo de investigadores que dirige Orche. La Universidad de Vigo acaba de cerrar un convenio con la Escuela Superior Politécnica del Litoral para colaborar en la implantación de la energía geotérmica en Ecuador.

Esta iniciativa, en la que también participa la Universidad de La Laguna de Tenerife, está a medio camino entre la investigación y la cooperación. Si principal objetivo será formar a profesionales para que se pueda introducir y difundir esta tecnología, algo que en Vigo llevan haciendo desde principios de los 90.

En el caso de Ecuador las condiciones del terreno son muy buenas para esta tecnología, ya que existen numerosas formaciones volcánicas. De hecho, están trabajando para que se use ya la geotermia en un centro tecnológico que se va a construir en el medio de una laguna artificial en Guayaquil.

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