Ysi Teruel existe y Soria sobrevive, ¡caramba!, que dirían taxistas, camioneros y usuarios del común al enterarse de que en Ourense nos la tangan y disfrutamos de la gasolina más cara de España. Instituciones, partidos y políticos de opereta a velas vir y sin siquiera amagar una rueda de prensa, simular una triste declaración en la radio, para quejarse al gobierno y reclamar a las petroleras que no ejecuten la quiebra de la maltrecha economía de una provincia subdesarrollada que malvive de industrias parias e «impulsos bananeros» de no sé cuantos planes estratégicos. Todos y ninguno, ni Vázquez, ni Baltar, ni alcaldes, ni senadores, ni diputados, ni tropa partidaria para llegar al «Ourense y me planto». Casta gorrona con chófer, kilometraje o factura de taxi al talego, y que cotiza el de marras, sin que todos y ninguno protesten el ultraje.
Y circula por la red la propuesta, ante la escalada de gasolinas y gasóleos, de boicotear a Repsol y a Cepsa al cargar carburante en los automóviles, para obligarlas a mejores precios y en aras de una sana competencia. Y quizá esta sea la apuesta del ourensano de a pie. Y quizá la ganemos por la mano ante la inepcia y mediocridad del pelaje político que nos concierne.