Las casas del PP y del PSOE

Antón Feito

OURENSE

Fue una mañana de septiembre. Acababa de entrar el otoño pero la vida política de la capital mantenía la ebullición típica del agosto ourensano. En el salón de plenos del Concello de Ourense, ese santa sanctorum en el que 27 personas representan a 108.673, un alcalde del PP, Manuel Cabezas, hacía el mayor estriptís que un hombre público haya hecho nunca. El 23 de septiembre del 2005, el regidor comparecía con facturas, declaraciones de la renta, actas registrales, transmisiones patrimoniales y un sinfín de documentos. Lo hacía porque el PSOE y el BNG, haciendo de portavoces de terceros, le exigían que explicase la construcción de una casa. No había ninguna ilegalidad. Tenía la licencia en regla, había pagado sus impuestos en Piñor de Cea (gobernado por el PSOE) y la obra se ceñía al proyecto presentado. Nada irregular a pesar de lo cual el hoy alcalde y el ex líder del BNG, Sánchez Vidal, obligaron a Cabezas a demostrar una inocencia que nadie había cuestionado esgrimiendo documentos. Seis años más tarde, otra casa está en candelero también en la comarca de O Carballiño. Es la del boss del PSOE gallego, Pachi Vázquez. Los que entonces acusaban y reclamaban transparencia, hoy se callan. A pesar de que la obra del líder socialista está preñada de irregularidades. Construida en suelo rústico no urbanizable, sin licencia (la que obtuvo era para retejar), sin proyecto, sin pagar las tasas justas, sin presentar facturas ni aclarar las muchas sombras que tal mansión proyecta. Se ve que hay dos varas de medir. La flamígera, contra la derecha, y la dócil, para las falcatruadas (y la de Pachi Vázquez es de nota) de la izquierda. La decencia y la honradez no entienden de ideología. O se es o no se es.