Como era gratis

OURENSE

Llevan cinco meses trabajando. Y sin cobrar. Y sin que nadie les haya dicho lo que deben hacer. Y sin que nadie les pregunte que qué están haciendo. En definitiva, sin que nadie se preocupe cómo se están invirtiendo 95.000 euros (que es lo que, tarde o temprano, se pagará por esta segunda fase del pacto de emprego). Es lo que tiene la administración pública, que como el dinero no es de nadie (¿?), a nadie le duele. Porque, ¿qué empresario contrataría a cinco personas (pagándoles un sueldo que en Valdeorras es casi una utopía) para tenerlas haciendo nada? Aunque el dinero llegase por vía de una subvención, a buen seguro el empresario buscaría la manera de rentabilizar esa cantidad. Aquí no. Como el dinero llega de Europa (a veces me pregunto si la gente no sabe que Europa somos todos, aunque en esto de dar España no esté en cabeza precisamente), pues se dice que sí. Ya lo dilapidam..., digo, invertimos, aquí. Y eso que la experiencia anterior, de nada menos que dos años (también de subvención europea, claro está), ya había confirmado que los pactos no funcionaban. Pero, como era gratis.