El pasado martes, día 25 de enero, falleció en Alicante (su provincia natal) María Vergel Jover, más conocida por Maruja Albendea, por ser la viuda de Manuel Albendea y Gómez de Aranda (director de la Escuela de Magisterio y subdirector del Colegio Universitario). María estudió Magisterio en Albacete, y Filosofía y Letras en Santiago. Fue profesora en Verín, Vilalonga (Sanxenxo), Allariz y el Instituto Otero Pedrayo de Ourense. Amante de la naturaleza y del senderismo, en sus años de juventud, subió al Aneto, Mulhacén y al nacimiento del río Mundo, en la Sierra de Alcaraz, (Albacete), compartiendo esta afición, con sus primeros años de docencia. En Albacete conocería al que fue su esposo, Manuel Albendea, y obteniendo este la cátedra, se instalan en Ourense en 1959. Amante de la música clásica escuchó a divas como la Callas o Renata Tebaldi en Atenas y en la Ópera de Milán, respectivamente. Poseía una gran colección de cerámicas españolas (Talavera y Manises de los siglos XVIII y XIX), chinas, portuguesas, etc... Además tenía una gran colección discográfica de música clásica, de la que disfrutaba junto con esposo que fue presidente del Ateneo y de la Filarmónica de Ourense. Fue una gran lectora, y si a esto le unimos su carácter filántropo, con ejemplos tales como, el de donar a la Excelentísima Diputación, la magnífica biblioteca que fue de su marido, (de más de 7.000 libros), estamos viendo, que clase de persona era Maruja. «Detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer». Este es el epitafio que le corresponde a María Vergel Jover. Descanse en paz.
Justo Carnicero Méndez-Aguirre