El rastreo

OURENSE

Siempre es interesante que un banco se anime a contar con Ourense en sus acciones de carácter cultural y promocional. Por ejemplo, que se pueda ver una interesante colección de billetes en una oficina bancaria, céntrica y de fácil acceso, es plausible. Lo inusual de la muestra atrajo a bastantes curiosos, clientes o no. Y como había catálogos-folletos, hasta hubo quien se los llevó a casa con la mejor intención. Grave error. Mejor hubiera sido dejarlos en su sitio y no leerlos.

Vale que es un folleto y que no tiene más historia, que no es reciclable y que mañana acabará en un contenedor. No queda sino aceptar que una empresa privada gasta su dinero de la forma que considera más apropiada, pero que esa gran compañía no sea siquiera capaz de hablar de si misma de una forma correcta, sorprende al más frío.

Primera página de texto. Se refiere a la oficina de la calle Progreso que hoy es BBVA, ayer fue Argentaria y anteayer era Caja Postal, como saben sus empleados, sus clientes, quienes simplemente pasan por allí alguna vez y buena parte de los vecinos de esta ciudad. Hablamos de un edificio que no tiene dos siglos, sino tres décadas, cuarta arriba cuarta abajo , permítase el chascarrillo. Pues bien, la procedencia de la oficina, dice el texto, «parecer ser» de Argentaria y sus orígenes «pueden rastrearse» en los bancos históricos. Solo con que hubieran preguntado a los más veteranos de la oficina, evitarían el ridículo del parece ser y del rastreo , ambiguas fórmulas tal vez admisibles si se estuvieran remontando hasta el siglo XVIII, pero no a hechos sobradamente conocidos y fáciles de contrastar.

Vuelven a errar cuando aluden, en once concentradísimas líneas de texto, a que la calle José Antonio es ahora Progreso. Y rematan la faena apuntando al vecino edificio Simeón (actual centro cultural de la Deputación), para decir que allí tuvo su oficina principal el Banco Simeón: «pudiendo ser este el origen cercano de esta oficina». Pasmoso.

Lástima de algo más de rigor.