Los servicios de préstamos de bicicletas alcanzan en menos de dos meses los 210 usuarios autorizados en O Barco y A Rúa
14 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.A pesar de que la época no es la más propicia para disfrutar de la bicicleta, los responsables del servicio de préstamos de estos transportes a dos ruedas que se pusieron en marcha en O Barco y A Rúa gracias a una subvención del Inega, están satisfechos de la respuesta de los vecinos a la iniciativa.
El servicio comenzó a funcionar oficialmente y de forma simultánea en ambas localidades valdeorresas el 29 de septiembre y hasta el momento se han gestionado 210 altas, de las que 159 pertenecen a barquenses y 61 a rueses. En ese mismo período, y a pesar de las sucesivas borrascas que en las últimas semanas han impedido el uso de las bicis, se han realizado 267 préstamos.
De los datos disponibles en el sistema informático que gestiona el servicio, se deduce que hay bastantes usuarios fieles a la iniciativa y que utilizan la bicicleta como medio habitual de transporte por las localidades, ya que hay pocos picos en fines de semana y festivos. También que, la mayoría, deja la bicicleta en la misma estación en la que la recoge -O Barco tiene cuatro y A Rúa dos- y que la inmensa mayoría cumple con la limitación de tiempo de uso marcada en tres horas.
El sistema, completamente automatizado, envía mensajes a los usuarios que se pasan de tiempo, ya que la normativa municipal aprobada al efecto, fija sanciones para los que excedan el uso autorizado, consistentes en la limitación de nuevos préstamos durante un tiempo determinado que varía según la sanción. Desde que comenzó la actividad han sido once. Una cifra que la técnico de Medio Ambiente de O Barco, considera «normal porque sobre todo al principio había gente que no controlaba bien el dispositivo o se despistaba».
Complicaciones
Cuando se puso en marcha este sistema de préstamo los concellos optaron, entre varias opciones, por el sistema de uso a través de móvil. Eso implica que los usuarios deben enviar un mensaje con varios códigos -entre ellos de la bici y del candado que corresponda- «y sobre todo cuando se trata de alguna personas más mayor y poco habituada a enviar mensajes pueden tener alguna complicación, pero nos pareció que era para la mayoría el sistema más práctico», matiza la técnico.