En medios empresariales se lamenta que Ourense no haya retenido la jefatura de Sogarpo pese a que se había propuesto a Francisco Rodríguez, titular de la CEO
13 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.En los entornos empresariales ourensanos se han vivido en los últimos días ciertos aires de contrariedad porque la presidencia de Sogarpo no quedase en manos ourensanas. La sociedad de gestión financiera, participada por organismos, banca y empresas de distintos sectores que operan en Ourense y Pontevedra eligió a finales de octubre a Luis Nóvoa -vicepresidente de la Confederación de Empresarios de Pontevedra, aunque ourensano de nacimiento- como nuevo presidente, pero esa posibilidad no estaba en el guión ourensano. O por lo menos así lo creían algunas instituciones y empresas de la provincia.
El nombramiento del nuevo presidente se produjo en sustitución del anterior, el ourensano Manuel Rodríguez de la Fuente, fallecido el pasado mes de mayo en accidente de circulación. La tesis que manejaban algunas instituciones (fundamentalmente la Diputación) y colectivos empresariales era que el relevo debería facilitar a otro ourensano la llegada a la presidencia, sobre todo teniendo en cuenta las circunstancias en las que el anterior titular perdió el cargo. Pero esa operación no cuajó.
Como vicepresidente de Sogarpo figuraba en época de Rodríguez de la Fuente, y también ahora, Francisco Rodríguez, presidente de la Confederación de Empresarios de Ourense (CEO). Sería él quien, en teoría, debería garantizar o presionar para que se produjese el cambio de un ourensano por otro en la presidencia.
Desde la Diputación -que cuenta con la vicepresidencia segunda-, José Luis Baltar pretendía que fuese Francisco Rodríguez el que accediese a la máxima responsabilidad de Sogarpo.
El propio presidente de la CEO reconoce que así fue y que trató «de negociar esa posibilidad», pero encontró reticencias entre los empresarios de Pontevedra, que querían retener el cargo. Rodríguez ve en su propia actitud «un gesto de generosidad» para con sus compañeros de consejo de administración, una explicación no compartida en Ourense.
Advertencias
Baltar se había tomado este asunto en serio, intentando que el sustituto del fallecido Manuel Rodríguez de la Fuente fuese ourensano, de ahí que jugase la baza de Francisco Rodríguez.
Es más, fuentes conocedoras del caso indican que el propio presidente de la institución provincial estaba incluso dispuesto «a que la Diputación se fuese de Sogarpo», una circunstancia que a día de hoy tampoco se produjo.
Mientras, varios dirigentes empresariales lamentan haber perdido cierta influencia en una entidad como Sogarpo. El presidente de un colectivo empresarial indicó ayer que «un presidente ourensano siempre entendería mejor las peticiones que se hacen desde aquí y el apoyo que se le puede dar a empresarios locales».
Por lo tanto, Francisco Rodríguez, que podría llegar a la presidencia de la sociedad de gestión financiera, quedará en la primera vicepresidencia y en la segunda, un hombre de Baltar: el vicepresidente de la Diputación, Plácido Álvarez.