Hacía día de magosto. El cielo gris y el frío de una jornada típicamente otoñal invitaban a cobijarse en las hogueras. Y así fue. Cientos de ourensanos cumplieron ayer, cada uno a su modo, con el ritual del san Martiño. Eso sí, con un denominador común, el gastronómico. Sería temerario dar una cifra exacta porque lo más seguro es que nos quedaramos cortos, pero lo que está claro es que fueron muchos los kilos de castañas y de chorizo y los litros de vino que se consumieron ayer en Ourense.
Muchos lo hicieron, además, gratis. El magosto popular del Concello repitió en la Alameda congregando una vez más a multitud de vecinos. Las colas kilométricas y la picaresca que siempre llevan consigo no desanimaron a los ourensanos que, ya caída la noche, tuvieron al menos la espera amenizada con música. La puso Brañas Folk, que cumplió así con su deseo de volver a actuar ante sus convecinos tras un largo tiempo sin hacerlo.
Otros -un público en general más joven que el de la Alameda- eligieron Montealegre. Al calor de las hogueras los grupos de amigos y las familias que se reunieron allí degustaron las castañas a su gusto. Lo mismo hicieron los que prefirieron hacer el magosto en sus casas en un ambiente más privado.
Esa opción la eligieron, sobre todo, en el rural. Pero, además de en la capital, también hubo magostos populares en otros puntos de la provincia. El olor a castaña asada recorrió desde Valdeorras a O Ribeiro pasando por Verín uniendo a los ourensanos en una de las tradiciones más arraigadas que existen en la provincia. Y así seguirá durante los próximos días con nuevas citas en torno a la hoguera.