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e pregunto quién sería el inepto que tradujo del inglés trick-or-treat por truco o trato , ya saben, lo que los niños dicen en Halloween cuando piden caramelos por las casas. Trick significa truco pero también travesura, y es esta la acepción de la frase. Y treat significa convite, agasajo, que son los dulces que regalan. Por algo los italianos dicen traduttore, traditore (traductor, traidor). De unos años a esta parte, en Ourense resulta algo cómico observar el intento de la Concejalía de Cultura para implantar el Samaín. Los niños corrían en los actos del Concello y si alguien les preguntaba qué estaba haciendo, contestaban que celebrando Halloween, momento en el que alguien les corregía «que non, que non, que esto é o Samaín». Me recordó al intento de implantar la palabra mercadotecnia para evitar la colonización del inglés; al final desistieron, más que nada porque había que explicar que dicha palabra significaba márketing .
Si es difícil reimplantar una tradición, lo que supone un crimen es cargársela. Pero nada resulta tan desgarrador como lo que han permitido las administraciones con la llamada «Real» Banda de Gaitas de la Deputación. Ocurrió que su director fue hace años a sus primeros festivales al extranjero, y al verse deslumbrado por la sonoridad de las marchas militares de Escocia, Gales, etcétera, no se le ocurrió otra cosa que sustituir nuestra típicas gaitas, tamboriles y vestimenta gallega, por las gaitas marciales, tambores militares y vestimenta negra que llevan las bandas británicas. En los últimos años se han gastado más de 5 millones de euros de dinero público, no ya en conservar, sino en literalmente aniquilar parte del folclore gallego. Este próximo sábado vendrá el Papa a Santiago, y seguro que por allí andarán los alienígenas gaiteros.