A pesar de tu plácido retiro en las cercanías de Oseira, un día sí y otro también, estimado Cabezas, recordado alcalde de Ourense, estás en el candelero mediático. Bien es verdad que casi siempre para mal, pues no sé por qué razones apareces como el más malo de todos los malos que en el mundo de los malos han sido. Si rompe una tubería, ¡culpa de Cabezas! Si resbala un peatón, ¡culpa de Cabezas! Si hay una gotera en un colegio público, ¡culpa de Cabezas! Eres un choio para tu sustituto que, aún haciéndolas, pasa por la alcaldía como si fuese una reencarnación celestial. Esta semana, de nuevo, has aparecido en letras de molde. Un juez ha archivado la denuncia en la que unos constructores te acusaban de prevaricador en la concesión de una licencia. Me alegro que la Justicia haya bajado tantos dedos de acusadores dirigidos hacia ti. Intentan crear la imagen de que fuiste el peor alcalde de Ourense de la democracia. Y me llama la atención que ese furor acusador no venga del PSOE (aunque ayude lo suyo) ni del BNG. Viene de la derecha a la que serviste durante 12 años. La misma que se deshacía en elogios hacia tu persona. Ahora pasaste a ser, para esa derecha en la que siguen mandando los mismos, el culpable de todos los males. Bien es verdad que en tu larga trayectoria quedaron luces y sombras pero, a fuer de ser justos, creo que fueron más las primeras que las segundas. Como creo, también, que fuiste el mejor alcalde de Ourense de los últimos 30 años. Estoy tan convencido de que esta apreciación es suscrita por una mayoría de ourensanos, esa mayoría silenciosa que no habla pero que vota; que si en tu partido, el PP, no pesasen más los odios compulsivos que los intereses colectivos, hoy estarían pidiéndote que arropases al ex alcalde de A Merca en su objetivo de conseguir la alcaldía de Ourense. Me temo que no va a ocurrir porque pesan más las fobias de pocos que las necesidades de muchos. Se conformarán con atosigar a tu amigo Poly Nóvoa para que, haciendo dejación de su dignidad, se preste a la pantomima de rellenar la lista electoral que muñe el hijo de Baltar. Al tiempo.