O Barco cumplió ayer una deuda histórica, la segunda parte de la que comenzó hace varios años al dar a una plaza del pueblo el nombre de Andrés de Prada. Se cerraba el proceso de homenaje a este barquense ilustre al colocarse una placa en la que se explica quién fue. Un tema nada baladí, porque la de De Prada es una figura poco conocida en su localidad natal, a pesar de la importancia que llegó a tener hace varios siglos.
«Pues, ¿qué nación en el mundo ha dado en su profesión Caballero como el Comendador Andrés de Prada, secretario del Consejo de Estado de su Majestad?», puede leerse en la placa; un texto sacado de una carta que Diego Sarmiento de Acuña, conde de Gondomar, envió a un sobrino de Andrés de Prada (que no tuvo descendencia) en 1614. También se especifica que el que fue secretario de guerra y de Estado de los Reyes Felipe II y Felipe III, nació en Outarelo, pueblo en el que se encontraba la casa familiar (hoy prácticamente derruída).
Un barquense ilustre, «del que ahora todos los vecinos podrán saber más; porque mucha gente sabía que la plaza se llamaba así, pero desconocía quién había sido Andrés de Prada y que era de aquí», razonaba el edil de Cultura, Eduardo Ojea.
Y para darle al personaje la importancia merecida, para la colocación de la placa se eligió una fecha especial, el último día de las fiestas. Además, el acto se coronó con el concierto que la Banda de Música de O Barco ofreció en el templete construido hace unos meses en medio de la plaza; lo que lo dotó de numeroso público. El mismo que escuchó atento las explicaciones de Ángel Fernández, al que el alcalde, Alfredo García, no dudó en agradecer su labor investigadora. «Es la persona que nos ayuda cuando tenemos que saber quién fue una determinada persona, porque, si no lo sabe, lo busca hasta encontrarlo», reconocía el regidor.
Cerraba la banda su actuación cuando la lluvia amenazó con aguar la fiesta, ya que cayeron unas gotas; aunque al cierre de esta edición se contenía y la verbena, la última verbena de O Cristo, con la orquesta Miramar, seguía en pleno auge.