La vuelta a los colegios, con algunos problemas de obras y comedor, redibujó la escenografía urbana
11 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Nada nuevo bajo el sol. Ayer fue, de nuevo, 1 de enero. Al menos para las familias de los 18.717 alumnos que empezaron el curso en alguno de los centros de enseñanza infantil y primaria de la provincia. Lo que para muchos es el verdadero inicio del año despegó ayer con multitud de microhistorias cargadas de emoción. El deambular de mochilas por las calles, las coletas recién estiradas, la compañía especialmente atenta de las madres -y de padres, ayer más numerosos que de costumbre- y los inevitables sollozos le descubrieron a la ciudad un aspecto que casi había olvidado entre incendios, ausencias playeras y altas temperaturas. Mientras para algunos descubrir la identidad del nuevo profesor fue la mayor novedad, otros se encontraron con obras en sus centros, para preocupación de padres y profesores. El transporte funcionó con normalidad en el rural y los comedores siguen siendo caballo de batalla en algunos municipios. Como el año pasado. Probablemente como el próximo.