Somos 335.642 ourensanos y tenemos 262.878 vehículos. Si, sí. Los datos no fallan. Tráfico tiene contabilizados en sus registros tantos coches, motos o ciclomotores como personas viven en el 80% de los municipios de la provincia. Según ese cómputo, tan solo 72.764 ourensanos no disponen de su propio medio de transporte.
Históricamente situada a la cola en indicadores como la economía, el empleo, o incluso el crecimiento vegetativo, la provincia ha encontrado un capítulo que por fin le permite ser de las primeras en algo.
Y puede presumir de ello porque a día de hoy Ourense tiene 786 vehículos para cada millar de ciudadanos, superando no solo a los 684 que hay en España, sino también, pásmense, a los 693 que tiene Galicia e incluso, y esto ya es el no va más, a los 713 que están matriculados en Madrid.
¿Cómo se les queda el cuerpo? El abultado parque móvil del que dispone sitúa a la provincia en un nada despreciable quinto puesto del ránking nacional.
Se me ocurre que con tanto vehículo, y de ponernos todos de acuerdo, podríamos montar un atasco monumental en cualquier carretera. Incluso, si nos lo propusiéramos, estaríamos en condiciones de dar una de las mayores pitadas del país.
Pero seguramente nada de eso pasará. Lo que pasará, y esto sí es casi seguro, es que los ourensanos seguiremos cogiendo cada día nuestro coche para ir al trabajo, a visitar a nuestras familias, de compras o incluso para ir al médico. Y lo haremos porque en esta provincia no solo estamos a la cola en indicadores como el empleo, la riqueza o la industrialización. También estamos a la cola en un capítulo que se llama transporte público y que todos los gobernantes han ido aparcando a lo largo de los años. Solo tiene usted que ir a una estación de autobús o tren de cualquier pueblo o pararse en una de esas impresionantes marquesinas dispersas en las carreteras. Más le vale que tengan bancos y un techo, porque la espera va a ser larga.