La representante de CC.OO. considera que su posición minoritaria le permite actuar con total independencia
16 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Polarizada como está la representación sindical de los trabajadores municipales, con dos bloques políticamente bien definidos, UGT y CIG a un lado, USO y CSIF al otro, a Currusca Vázquez-Monjardín le queda como delegada de CC. OO. el papel del equilibrio, ofrecer la interpretación diferente y, en algún caso, inclinar la balanza a un lado u otro.
-Ser minoría nos permite actuar con total libertad. Podemos analizar las cosas sin más condicionantes, o dependencias, que buscar lo mejor para los trabajadores.
-¿Tiene margen para hacer propuestas o los sindicatos mayoritarios la limitan?
-Toda la libertad. Y la verdad es que resulta muy gratificante cuando, por ejemplo, en la negociación del acuerdo regulador, haces una propuesta y todos la aceptan. El sentido común es casi siempre la mejor pauta. Creo que se debe actuar con flexibilidad, sin actitudes rígidas, dejando a un lado las cuestiones estrictamente personales.
-Va a cumplir cuatro años como delegada de CC. OO. ¿Cree que sus compañeros se han enterado de su trabajo, o solo se aprecia el de los sindicatos con más delegados o los que están situados más próximos al poder?
-Tengo la sensación, por los compañeros que me llaman y me preguntan cosas, cada vez más, que poco a poco se va sabiendo que es posible hacer otro sindicalismo, sin los vicios y sin los condicionantes que otros dejan ver en su proceder.
-Hace un par de días que UGT y CIG criticaron la política de contrataciones del gobierno municipal...
-Cada cual tiene su forma de ver las cosas. En ese caso no compartimos las formas.
-A veces da la sensación de que algunas secciones sindicales van por libre en relación con sus organizaciones. ¿Es su caso?
-No. Me he sentido muy arropada en estos tres años por CC.OO. y, por otra parte, me he integrado, con otros tres compañeros de O Barco, Xinzo y Verín, en la creación de un nuevo sector específico para la administración local dentro del sindicato.
-Le ha tocado vivir el cambio político en el gobierno municipal y una etapa especialmente compleja...
-Compleja, cierto, pero ilusionante. Hemos visto llegar a gente que soñaba con hacer las cosas bien. Resultaba ilusionante en todos los casos, aunque también hemos pasado por momentos de decepción con los cambios, siempre más lentos de lo deseable. Hay que seguir avanzando en la profesionalización de la administración local.
-¿Y los políticos?
-El departamento de personal es siempre complicado. La gestión y el día a día genera tensiones. En mi caso, le pedí al alcalde que evitase la judicialización, que escuchasen a los trabajadores. No se puede ir al juzgado para reclamar derechos que son de libro. Tengo la sensación de que lo entendieron.