Un gol a balón parado dio al Deportivo mucho más de lo que mereció ante un Murcia maldito cara a puerta: lanzó 17 córneres y tiró 20 veces (9 por dentro), pero entre Manu, la madera y el extraviado punto de mira lo dejaron a cero. No ha ganado un partido en Segunda el equipo pimentonero, pero ayer lo vio muy cerca ante un Dépor sin juego y fallón.
Con un juego más plano que la etapa prólogo del Tour, el equipo coruñés hizo cosquillas al Murcia en la primera mitad. Sergio y Juan Rodríguez no conectaron ni con los extremos ni con los puntas, y los laterales apenas protagonizaron sendas cabalgadas. Tampoco hubo destellos individuales, así que el conjunto blanquiazul no llegó. Su acción más peligrosa fue un centro de Iván Pérez que provocó el derribo de Pablo Álvarez por un central dentro del área. Penalti claro que el árbitro dejó pasar. Esa pena máxima no señalada y un tirito de Mista desde fuera del área fue todo el bagaje ofensivo del equipo de Primera.
El Murcia comprobó que el Dépor era nulo en ataque, incapaz de hilar más de dos pases seguidos una vez cruzado el mediocampo, y dejaba hacer en defensa, sin gastarse en la presión, así que se fue soltando la melena poco a poco. Empujó hasta arrancar nueve córneres y calentar las manos del debutante Manu con tiros lejanos.
La segunda mitad comenzó de ida y vuelta, un ritmo que, según Lotina, nunca favorece al Deportivo. El técnico sustituyó a los dos delanteros, Bodipo y Mista, por Adrián y Lassad, intuyendo que el Murcia seguiría volcado en busca de un gol. A punto estuvo de hacerlo Lopo, pero en propia meta. El catalán no perdonó en la siguiente, esta vez en área contraria: un córner botado por Sergio desde la izquierda de la portería fue cabeceado en el área pequeña por Lopo, marcado por su sombra.