El confesionario de Rogelio Martínez

OURENSE

Todo aquel que haya estudiado en un colegio religioso conoce las obligadas colas semanales frente al confesionario para redimir sus pecados infantiles. Algo así ocurrió ayer con la visita del delegado de la Xunta a Valdeorras. Todos los alcaldes de la comarca -excepto el de O Bolo, que envió a su segundo- y los miembros del Foro Valdeorras Século XXI hicieron cola frente a la puerta de la sala de reuniones de la Casa Grande de Viloira para sentarse junto a Rogelio Martínez y confesar, en este caso, las necesidades de sus respectivos municipios.

Quinces minutos escasos bastaron para que cada uno expusiese sus propuestas, que fueron recogidas en notas por el representante autonómico para transmitirlas después a la cada consellería. Infraestructuras viarias y de abastecimiento y saneamiento fueron las peticiones más repetidas, así como más fondos de cooperación para el mantenimiento de los servicios que actualmente prestan los ayuntamientos.