El ingreso en prisión de Raúl Jiménez, el interlocutor habitual de la comunidad gitana local y empleado del Concello de Ourense, por un caso de supuesta extorsión a otra funcionaria del mismo servicio de Benestar Social, ha caído como un mazazo en el gobierno municipal. Tanto el alcalde, Francisco Rodríguez, como la concejala responsable del área, Marga Martín, se mostraron consternados por la noticia, publicada ayer por La Voz de Galicia. El hecho de que el sospechoso de este suceso sea el portavoz del colectivo gitano y que se trate de un trabajador del Concello de Ourense, como también lo es la víctima del suceso, da al caso una repercusión que va mucho más allá del incidente aislado.
La concejala, que mañana lunes se reincorpora a su despacho después de dos semanas de vacaciones, quiere mostrarse «especialmente prudente» a la hora de hacer valoraciones, en tanto no conozca los detalles del suceso de primera mano. Francisco Rodríguez, por su parte, ha querido mostrar su pleno respaldo personal e institucional a la trabajadora municipal afectada. Ambos esperan, por otra parte, que el incidente no enturbie las excelentes relaciones que el Concello de Ourense mantiene con el colectivo gitano, con programas específicos en pos de la mejor integración. La concejal se enfrenta, de forma inmediata, a la apertura de nuevas vías de comunicación.
Prisión preventiva
El implicado, sea cual fuere el desenlace del asunto, permanece en prisión preventiva por su presunta relación con un intento de extorsión a una funcionaria del mismo departamento municipal, precisamente una persona con una gran implicación en labores de inserción social del colectivo gitano local, que convirtió a Ourense una ciudad pioneras en este ámbito.
A Raúl Jiménez se le vincula con las amenazas telefónicas recibidas por la funcionaria, a quien le exigían 6.000 euros.
La intervención policial condujo a la detención del sospechoso en Cachamuíña, donde, de madrugada y según las indicaciones del extorsionador, una mujer de aspecto parecido a la víctima dejó una bolsa con el dinero reclamado.
Previamente se había producido un intento fallido de entrega de dinero en las inmediaciones de Carrefour, al confundir la mujer el lugar de entrega. La ausencia había avivado las amenazas por parte del extorsionador.