Las piscinas municipales ofrecen cada día cuentacuentos, juegos, deporte y una biblioteca infantil sin coste alguno para sus usuarios más jóvenes
13 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Lo primero con lo que se topan los usuarios de las piscinas de Nogueira de Ramuín, nada más entrar en el recinto, es una gran mesa llena de libros infantiles. Es el Club de Lectura que permite a los más pequeños no solo entretenerse mientras están en la instalación sino también llevarse los cuentos a sus casas en régimen de préstamo y de forma gratuita.
No es lo único gratis para ellos. También la entrada a las piscinas si tienen menos de 12 años, sean o no vecinos del municipio. Y tampoco es el único entretenimiento que encuentran en este recinto de ocio. De hecho los monitores de la empresa Roteiros se encargan de mantenerlos ocupados todas las tardes. «No se trata solo de jugar por jugar. Intentamos que todas las actividades les aporten alguna enseñanza y sobre todo que se acostumbren a ser sociables con otros niños que nunca han visto, porque son muchos los hijos de familias de emigrantes que vuelven a pasar las vacaciones», explica Eugenia Muñoz.
Así que los pequeños se reúnen en grupos para participar en los talleres de manualidades y de reciclaje, o para los juegos de equipo. En este capítulo se alternan los que se practican en el agua y los que se desarrollan en el césped para que los niños salgan de vez en cuando del agua. Se ofrece crícket, baloncesto y fútbol de agua, voleibol, bádminton, tenis, y torneos de parchís, oca, dominó o ajedrez.
Pero no son los únicos que juegan. La amplitud de al zona de césped que rodea los dos vasos de las piscinas, permite que también se puedan ver a grupos de jóvenes dando toques a un balón o jugando una partida de cartas.
«Es un sitio en el que aunque parece que hay mucha gente puedes divertirte sin molestar a los demás», explica Luis Martínez.
Otros prefieren buscar los lugares amparados por la sombra de los árboles para montar una buena tertulia. «En general se está tranquilo y es el sitio en el que quedamos toda la pandilla, porque algunos viven en pueblos de los alrededores, otros tienen que hacer cosas en casa o estudiar durante la mañana, así que siempre quedamos a las cinco y estamos hasta que cierran a las ocho y media», explica Marcos.
Aparte de los servicios habituales de duchas, vestuarios y baños, la instalación cuenta con una cafetería con terraza. Su responsable, Santos González, está auxiliado por otros dos trabajadores para mantener el servicio desde la apertura del recinto a las 12 de la mañana. «Lo llevamos bastante bien, aunque los fines de semana andamos un poco más ocupados porque hay más gente», apunta