Un ourensano de 32 años, vecino del municipio de Baños de Molgas, ingresó ayer en el centro penitenciario de Pereiro por el presunto incumplimiento de una orden de alejamiento que pesaba sobre él desde hace cuatro meses, que le impide acercarse, hablar y relacionarse con su ex pareja. El implicado en este suceso fue detenido el sábado de madrugada, después de la denuncia formulada por la mujer; pasó ayer a disposición judicial, y después de negar la actuación que se le imputaba, fue trasladado al centro penitenciario de Pereiro.
La orden de prisión la dictó el juez de guardia al haber solicitado tal medida el fiscal.
Sábado a la noche
Los hechos que dan lugar a esta intervención se produjeron durante la noche del viernes al sábado. La sucesión de hechos sitúa a los protagonistas del suceso en dos locales, un bar y un pub, entre Baños de Molgas y Maceda. Las versiones ofrecidas a la Guardia Civil y al juez por los protagonistas son radicalmente diferentes.
La mujer sostiene que su antigua pareja se acercó a ella y, sin dejar de decirle que no le concedía valor alguno a la orden de alejamiento, le tocaría las nalgas. A la advertencia de que iba a denunciarlo, el hombre contestaría amenazándola de que la quemaría si hacía eso, para, acto seguido, volver a tocarle los glúteos. La versión fue corroborada por una amiga de la denunciante, que se encontraba con ella en el momento del suceso.
Niega la acusación
El detenido y ahora encarcelado sostiene, contrariamente, que se encontraba en uno de los locales cuando sus amigos le advirtieron que también estaba en el interior su ex novia, por lo que, sin más explicaciones, abandonó el establecimiento, con el fin de no acercarse a ella y cumplir con la orden de alejamiento. Afirma, además, que en momento alguno la tocó ni tampoco llegó a proferir amenaza alguna.
Este mismo vecino de Baños de Molgas fue detenido la pasada semana, tras ser denunciado por su ex pareja tras haber alertado la mujer a la Guardia Civil sobre un supuesto incumplimiento de la orden de alejamiento. En este primer caso, el detenido diría a la mujer que no tenía intención de hacer caso a la decisión judicial.
La orden de alejamiento es consecuencia de una primera denuncia que la mujer presentó tras un incidente cuando pretendía bajarse del coche.